Jon Birgisson, cabeza visible de los inclasificables Sigur Ros y fan de Iron Maiden desde su más tierna infancia, lanza su primer álbum en solitario. Un trabajo impregnado de la luminosidad de la que ya pudimos dar cuenta en algunos temas del último disco de la banda islandesa, pero con un acentuado sino pop que se desmarca del folk y las atmósferas que tanto cuida su grupo. De ellos se lleva el excepcional uso de la percusión para ofrecer un trabajo rico en matices, vigoroso y directo aunque más liviano, quiza en exceso para los que disfrutamos con las extraordinarias composiciones de Sigur Ros. Inicialmente este debería haber sido un álbum más acústico, pero me temo que Birgisson esta mas acostumbrado a la grandilocuencia. Luego, e aquí la explosión de artificio de este elfo nórdico de las tierras baldías que, en esta ocasión, se aleja de la melancolía de aquellos frios lares. 6,5/10.




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